Blog de Arquitectura y Reformas e Inspiración, Diseño y Feng Shui con Arsitek Studio
La dificultad para encontrar vivienda en Madrid se ha convertido en un freno real tanto para las familias como para las empresas, y está condicionando de forma directa cómo, dónde y con quién se construye ciudad.
Madrid, una ciudad que expulsa a sus propios habitantes
En los últimos años, el precio del suelo y de la vivienda nueva en Madrid capital ha crecido mucho más rápido que los salarios, especialmente en los distritos con mejor dotación de servicios y transporte. El resultado es claro: cada vez más familias que quieren una vivienda unifamiliar o un piso mínimamente amplio se ven obligadas a mirar hacia la periferia metropolitana. En lugar de elegir barrio por calidad de vida, el criterio dominante pasa a ser simplemente “dónde llego con mi presupuesto”.
Esta presión obliga a muchos madrileños a desplazarse a municipios cada vez más alejados, asumiendo más tiempo de transporte, más dependencia del coche y una ruptura con sus redes sociales y familiares. El sueño de “hacerte una casa” en Madrid se ha convertido, en gran medida, en “buscar un hueco donde aún se pueda construir” fuera del anillo de la M-40.
Irse a la periferia: oportunidad y renuncia
La periferia ofrece todavía suelo disponible y precios algo más asumibles, lo que abre la puerta a proyectos de vivienda unifamiliar, adosados o pequeñas promociones donde un estudio como Arsitek puede diseñar viviendas eficientes (Passivhaus, bioclimáticas) que serían inviables en el centro por costes. Pero esa oportunidad va acompañada de una renuncia: mayor distancia al trabajo, colegios y servicios, y en muchos casos desarrollos urbanos aún por consolidar.
Este movimiento hacia fuera también cambia el mapa de la arquitectura: ya no se trata solo de proyectar casas, sino de pensar en cómo minimizar la huella de esos desplazamientos, reforzar el confort y la autosuficiencia energética de la vivienda y compensar, con calidad de diseño, el esfuerzo que supone vivir más lejos.
Empresas sin gente, gente sin vivienda
En paralelo, las empresas del sector construcción y otros sectores estratégicos se enfrentan a un problema doble. Por un lado, cuesta encontrar mano de obra cualificada: oficiales de primera, jefes de obra, técnicos especializados y profesionales capaces de trabajar con nuevos estándares energéticos y de calidad. Por otro lado, cuando se consigue atraer talento, aparece el muro de la vivienda: esos trabajadores no encuentran alquileres que encajen con sus ingresos.
Este desajuste provoca situaciones absurdas: obras que se retrasan por falta de personal, ofertas laborales que se rechazan porque el salario no compensa el coste de vivir cerca del trabajo, y plantillas envejecidas que no se renuevan porque la ciudad no ofrece un acceso razonable a la vivienda para perfiles jóvenes.
El círculo vicioso: salarios, alquileres y movilidad
La ecuación es perversa: los alquileres suben, los salarios en muchos casos no lo hacen al mismo ritmo y la solución aparente es aceptar viviendas cada vez más pequeñas, más compartidas o más alejadas. El trabajador que no encuentra alquiler asumible cerca de su empleo se ve abocado a largos desplazamientos diarios o a renunciar a determinadas oportunidades laborales.
Para las empresas, esto significa más rotación, dificultad para fidelizar talento y una mayor dependencia de personal que vive lejos, con todo lo que ello implica en términos de puntualidad, cansancio y conciliación. Para la ciudad, significa perder diversidad social y empujar a la población hacia un modelo metropolitano disperso y menos sostenible.
El papel de un estudio de arquitectura como Arsitek
En este contexto, el trabajo de un estudio de arquitectura no puede limitarse a “encajar metros cuadrados”. Es necesario:
- Diseñar viviendas en periferia que realmente mejoren la vida de quienes se ven obligados a salir de Madrid: eficientes, confortables, bien orientadas, con espacios exteriores y costes de mantenimiento bajos.
- Colaborar con promotores y ayuntamientos para plantear desarrollos que incorporen vivienda asequible para trabajadores, evitando que los nuevos barrios nazcan ya como espacios excluyentes.
- Apostar por soluciones constructivas y de diseño que reduzcan consumos energéticos, de forma que el coste total de vivir (alquiler/hipoteca + suministros + transporte) sea más llevadero.
En Arsitek Oficina de Arquitectura, cada proyecto de vivienda en la periferia se convierte así en una respuesta concreta a un problema estructural: una ciudad que expulsa, empresas que no encuentran a quien contratar y personas que solo quieren algo tan básico como un lugar digno donde vivir y trabajar en equilibrio.














